jueves, 6 de noviembre de 2014
Lo que vendrá en Los Santos Días: PROGRAMA
lunes, 15 de septiembre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
martes, 30 de julio de 2013
QUINCE MOTIVOS POR LOS QUE VALIÓ LA PENA ESTAR EN LSDDLP 2013
Por Carmen Amato
1.
La iniciativa de la
organizadora Celeste Alba Iris y su equipo de trabajo para convocar poetas a
Ciudad Madero y Tampico con el propósito de “intervenir horizontes … con el
viento y el tiempo a favor de la poesía”
2. La oportunidad de conocer a los poetas jóvenes participantes provenientes de diversos estados de la república mexicana.
3. La oportunidad de conocer la voz y la obra de poetas grandes de Tamaulipas como lo son: Gloria Gómez Guzmán, Arturo Castillo, Martha Izaguirre, Diana Zamora y Sandra Ruth Sosa entre otros.
4. La lectura colectiva de poetas participantes en el Centro Cultural Bicentenario.
5. El Portal Electrónico con el trabajo de Celeste Alba Iris sobre mujeres poetas cubanas en el nuevo siglo.

6. La exposición Fotográfica de Gabriela Chávez, “De la noche lo profundo” con textos poéticos de Romina Cazón.
7. La música de Eli Isaí al presentar la Nueva música del Norte.
8. El paseo a la Playa de Tampico que aunque breve nos permitió sentir su brisa y su olor marino.
9. Rescató la presencia de tres ángeles con alas que permitieron que este encuentro fluyera con más facilidad y alegría: Lupita, Gracia y Ana Regina.
10. La diversión que afianzó la camaradería entre los asistentes con el Tarot Poético de Lucía Mendoza Cano.

11. El detalle de las botellas con mensajes propuesto por Sandra Ruth Sosa

12. Rescato la conducción de los eventos en las voces de quienes lo hicieron posible, Celeste Alba Iris, Lorena Illoldi, Marisa Avilés, y Jacobo Mina.
13. Y la experiencia de vivir cuatro días en medio de poemas, libros y poetas, en una ciudad que a pesar de la violencia que vive supo recibirnos con los brazos abiertos y mostrar sus dotes de anfitrión hospitalario.

14. Y por supuesto la posibilidad de participar en este Homenaje a Dolores Castro propuesto por los organizadores y la presentación del libro “Soy todo lo que vuela. Poemas de Dolores Castro y fotografía de Carmen Amato”.
15. Rescato la paz, el amor, la amistad, el arte, y la poesía que vinimos a encontrar en este Encuentro… nos vemos el año que entra.
2. La oportunidad de conocer a los poetas jóvenes participantes provenientes de diversos estados de la república mexicana.
3. La oportunidad de conocer la voz y la obra de poetas grandes de Tamaulipas como lo son: Gloria Gómez Guzmán, Arturo Castillo, Martha Izaguirre, Diana Zamora y Sandra Ruth Sosa entre otros.
4. La lectura colectiva de poetas participantes en el Centro Cultural Bicentenario.
5. El Portal Electrónico con el trabajo de Celeste Alba Iris sobre mujeres poetas cubanas en el nuevo siglo.
6. La exposición Fotográfica de Gabriela Chávez, “De la noche lo profundo” con textos poéticos de Romina Cazón.
7. La música de Eli Isaí al presentar la Nueva música del Norte.
8. El paseo a la Playa de Tampico que aunque breve nos permitió sentir su brisa y su olor marino.
9. Rescató la presencia de tres ángeles con alas que permitieron que este encuentro fluyera con más facilidad y alegría: Lupita, Gracia y Ana Regina.
10. La diversión que afianzó la camaradería entre los asistentes con el Tarot Poético de Lucía Mendoza Cano.
11. El detalle de las botellas con mensajes propuesto por Sandra Ruth Sosa
12. Rescato la conducción de los eventos en las voces de quienes lo hicieron posible, Celeste Alba Iris, Lorena Illoldi, Marisa Avilés, y Jacobo Mina.
13. Y la experiencia de vivir cuatro días en medio de poemas, libros y poetas, en una ciudad que a pesar de la violencia que vive supo recibirnos con los brazos abiertos y mostrar sus dotes de anfitrión hospitalario.
14. Y por supuesto la posibilidad de participar en este Homenaje a Dolores Castro propuesto por los organizadores y la presentación del libro “Soy todo lo que vuela. Poemas de Dolores Castro y fotografía de Carmen Amato”.
15. Rescato la paz, el amor, la amistad, el arte, y la poesía que vinimos a encontrar en este Encuentro… nos vemos el año que entra.
lunes, 8 de julio de 2013
Los Santos Días de la Poesía. El viaje continuado.
Wulfrano
Arturo Luna Ramírez
Este quinto encuentro de poetas, primero al que asisto, ha sido para mí una experiencia tan
grata como ilustradora, una ventana al mundo simultáneamente lúgubre y luminoso
no sólo de la poesía sino de algunos de sus creadores, compañeros de andanzas,
como la entrañable Arminé Arjona decía, hermanos de letras, de risas, de tardes
calurosas entre olas y sol, y acompañantes de cantos en la madrugada.
Llegué junto con
el amanecer, acompañado de mi muy querido amigo Alejandro Martínez. Un Tampico
lleno de lluvia que se deshacía en pequeños alfileres acuosos en precipitada
trayectoria nubes abajo. Inspiradora llegada, lo sentí con un abrazo fraterno,
bienvenida que una tierra prometida nos ofrecía, dejándonos mojados y cargados
de una ilusión expectante.
Nos fuimos directo
a conocer el Centro Cultural Bicentenario, escenario donde se daría buena parte
del encuentro y de ahí, a saludar al Golfo, en esa parte donde se comienza a
hacer norteño, muchos kilómetros arriba de donde yo lo conocía. Tras hacer el
primer contacto arribamos al hotel, donde un estruendoso evento nos recordó que
estábamos en Tamaulipas, “cuídate mucho, que esas cosas pasan” me decían antes
de partir. Las cuchillas de un poste eléctrico nos habían jugado una broma.
El encuentro
comenzó como es debido, con la inauguración de funcionarios, autoridades y
poetas, y claro, autoridades poéticas, quienes nos dieron otro afectuoso
recibimiento al dejarse escuchar, musicalizados, en un recital magnífico a
cargo del Maestro Carlos Acosta. La tarde se hizo noche entre catrinas, ríos
verdes y el calor de Ciudad Madero.
Durante el
encuentro, conocí a poetas de varias partes, tamaulipecos la mayoría, otros
exiliados voluntarios y gozosos que viven profusamente aprovechando las
facilidades de las nuevas tecnologías y las pequeñas distancias, como apunto
Lorena Illoldi, luchadora de letras, mujer fascinante que me arrancó más de una
carcajada, presencia imprescindible; Mary Paz Mosqueda, Martha Izaguirre,
Carmen Amato, Magdalena Guerrero, Andrea De León, Elí Loya, Lucía Mendoza,
Gabriela Chávez y su sensible lente… , sobra enunciarlos completos, pues todos
me dejaron una enseñanza, una ilusión de porvenir, un deseo de seguir vivo.Para
todos, mi admiración, respeto y gratitud, su amistad ya es entrañable.
La visita a la
Secundaria 19, una de las mejores experiencias, los muchachos tan
participativos como nunca he visto, ni siquiera en la Universidad, fiel a los
principios de los adictos veracruzanos, los invitamos a leer, y grande como
agradable sorpresa fue que se animaran a leer. Caían de entre sus labios
palabras y emociones, tupidos como la lluvia afuera del auditorio.
Lo que siguió
fue un sembrar de vida, de inspiración y placentero asombro. Creo sinceramente
que no fue un encuentro, sino un reencuentro. Grato fue ver de nuevo a Celeste,
a Marisol, a Erika, a Ipatzi, e insisto, re-conocer las voces, en palabra,
canto y música, de los demás compañeros.
Sea pues que
estos Quintos Santos Días de la Poesía sean, la continuación de un viaje, de un
sueño, de una realidad, y como dijo el Maestro Acosta,
sembramos flores en el mar, y creo que ya están floreciendo.
Gracias a
Celeste Alba Iris por la convocatoria y mi reconocimiento por el esfuerzo y la
paciencia a ella y a todos quienes lo hicieron posible.
jueves, 4 de julio de 2013
Sin importar la dirección del viento
Por Celeste Alba Iris
E insisto: no hay quinto malo. Como prueba, la reciente edición del encuentro Los Santos Días de la Poesía que esta vez tuvo su sede en Ciudad Madero.
E insisto: no hay quinto malo. Como prueba, la reciente edición del encuentro Los Santos Días de la Poesía que esta vez tuvo su sede en Ciudad Madero.
Durante cuatro intensos días se sumaron 32 escritores
llegados de 7 estados de la República y de la vecina entidad americana, Texas. Se
ofrecieron 2 recitales, 16 lecturas públicas – 4 de ellas en escuelas
secundarias-, 1 exposición fotográfica y una sesión de trabajo literario
denominada Coloquio Verbigracia.
Hicieron la distancia desde Ciudad Juárez,
Querétaro, Tlaxcala, Chihuahua, Distrito Federal, Monterrey, Miacatlán y San
Antonio, Texas. Con este motivo se recorrió Tamaulipas desde Nuevo Laredo, Ciudad Victoria,
Ciudad Mante y Tampico.
Juntos volvimos a ese tiempo, ese
territorio que recién fundamos en 2009 y dejando atrás el carácter intimista de
la reunión, nos esforzamos por provocar el hallazgo con el verso.
Junto al artista mantense, Carlos Acosta,
planeamos y ofrecimos el primer recital Poetamaulipecos, en el cual Carlos
presentó una selección de poemas musicalizados de algunos de nuestros
escritores actuales
.
.
Al día siguiente, durante el Coloquio se
revisaron a 16 poetas tamaulipecos nacidos antes de los 70. Así, la propuesta de rescate y
divulgación de las letras de nuestra entidad sigue cobrando forma a través de esta
actividad. En el Centro de excelencia de la UAT y en Torratos Café Gourmet se
reunió una muestra de la poesía del sur del estado a la cual denominamos
Vecinos del Mar, con la participación de Sandra Ruth Sosa, Martha Izaguirre,
Diana Zamora, Leslie Dolejal, Gloria Gómez Guzmán y Arturo Castillo.
Si hay algo que debería yo agradecer como
coordinadora de este encuentro es la confianza que han depositado en mí los
compañeros de la palabra, y algunas instituciones. ¿Qué acaso no hay
algo más sagrado que un acto de fe? Creer es lo que nos sostiene y nos empuja a
hacerlo posible.
Gracias también habré de dar a más de una
persona, porque lo he dicho, el puesto no hace voluntades. Gracias a Libertad
García porque desde su línea paralela se mantuvo presente, a Hernán Rocha por
escuchar con atención, a Arturo Medellín que estuvo dispuesto, a Armando Reina
por entenderlo e ir por más, a Antonio Suárez por los traslados y la guía, a
Lizzet Pérez por abrir la puerta, a Ana Luisa Verduzco por esas búsquedas, a
Martha Izaguirre por cumplir con su presencia a pesar del inminente naufragio, a Diana Zamora
por aceptar el doble rol, a Ulises Britto por continuar cerca, a Lucy Nuñez
por mantenerse al pendiente, a Filiberto, Lupita y Josefina por las citas
escolares, a Gilberto Rivas por la memoria en imágenes, a Seleste Martínez por
la buena gana, a Nudia Toscano, Jesús Guerrero y Josué Picazo por su eco
permanente.
Mi reconocimiento a Juan Carlos Mata, quien
se suponía era el chofer asignado, y aunque en realidad fue quien nos llevó y
nos trajo de Victoria a Madero, se convirtió también en un aliado
imprescindible para bien llevar las actividades diversas.
Mi cariño para Juan Villela que antes y
durante Los Santos Días de la Poesía, supo ser una sombra discreta, una red de
soporte, un trabajo sostenido. En este quinto encuentro, él fue pieza clave del
engranaje para lograr cada uno de los eventos que dieron cuerpo a nuestro
festival poético.
Y si de amigos escribo, ahora menciono a
Lorena Illoldi y a Marissa Avilés quienes me ayudaron a mantener cada una de
mis piezas en su lugar cuando las presiones diversas las desacomodaban.
Daré las gracias también a Lupita Guerrero,
mi asistente quien estuvo al alba; y a otra que me iluminó con su entrega, Marina
Alba Gracia, quien a sus trece nuevos y sonrientes años, le sobraba energía
para andar y coordinar sueños a mi lado.
Aún sigue sorprendiéndome la taxonomía de
las calidades humanas. He aprendido en este quinquenio a admirar a quienes
dicen sí y actúan en consecuencia. He aprendido a respetar a quienes dicen no
sin interferir el camino. Y de aquellos otros que nunca faltan, esos del sí
pero no, no pero sí, su doble cara, múltiple discurso y más que bla bla,
guruguru… he aprendido a mantenerme a distancia.
De lo más granado de nuestras letras, de
los que se han quedado a escribir desde aquí, quienes han hecho la literatura
tamaulipeca en estos años sin importar la dirección del viento, los entusiastas
estuvieron ahí del 20 al 23 de junio en Ciudad Madero. Nunca tenemos la certeza
de un próximo encuentro pero este valió la pena.
viernes, 28 de junio de 2013
Estela sobre el agua. Memorias de Los Santos Días 2013.
Por Carlos Acosta.
1
Son las cinco de la
tarde. Estoy sentado en una banca de la plaza Felipe Carrillo Puerto, en Ciudad
Madero, al sur de Tamaulipas. El día es nublado. Esta semana ha llovido como si
por estos lugares nunca hubiera caído agua del cielo. En otra banca, una pareja
de novios no pierde el tiempo. Más allá, tres viejos, adivino, jubilados, ríen
con desparpajo. Me pongo de pie, camino lento por la banqueta, llego a la otra
esquina. Miro a ningún lado, lejos, cerca, al cielo, a las ramas de los
árboles. El aire de agua me impregna la nariz. En unos minutos más, cantaré
ante la gente. Hace más de diez años que no lo hago. Antes, cantaba a la menor
provocación; lo hice en calles, plazas, cárceles, centros universitarios,
teatros cerrados y al aire libre; en estudios de radio, televisión, en
autobuses urbanos. No es que gozara de fama como cantante –nunca lo fui, no lo
seré– pero en aquellos días, apenas alguien me decía, hola, y ya le estaba
cantando su canción. Era algo, casi instintivo, lo reconozco, pero no soy culpable
del todo. Con los años supe una historia que todavía hoy me conmueve: mi madre,
que ahora anda por los ochenta y cinco, y aun toca la guitarra, cuando tenía
siete años de edad, se paraba en la banca, afuera de la tienda de abarrotes de
mis abuelos, y gritaba a quienes por la calle pasaran: hey!, deténganse ahí…
les voy a cantar una canción! Son las cinco y media de la tarde. Estoy sentado
en una banca de la plaza. A pesar de la adrenalina, que en estos momentos
circula en cantidades alucinantes por mi sangre, sonrío cuando digo en voz
baja: la genética no falla.
2
Ahí están los
compañeros poetas y algunos invitados formales; otros que son casuales y
quienes no podían faltar: los entrañables. Estamos en la inauguración del
Encuentro de Escritores Los Santos días de la Poesía, versión 2013, en el
Centro Cultural Bicentenario. Ya se dijeron las palabras oficiales por parte de
funcionarios de cultura locales y organizadores.
Acuno la guitarra y digo: buenas tardes, Yo soy un hombre de tantos/ perdido en la muchedumbre/ llevo en el pecho una lumbre/ que sólo ven unos cuantos/ entre amarguras y cantos/ voy forjando mi presente/ Quisiera ser diferente/ pero me gana el destino/ Así que a solas camino/ extraviado entre la gente… Termino la décima y enseguida me pongo a cantar. Esta vez traigo poemas de amigos, a los cuales he puesto en música. Canto a Marisol Vera, Arturo Castillo Alva, Jesús Polanco, Águeda Andrade, Celeste Alba Iris, Marisa Avilés, Roberto Villarreal, Carmen Quiroga. También incluyo El hombre de los abrazos y Árboles, ambas mías. Termino el recital y me sorprende la respuesta del público. Y digo que me sorprende, porque esto de cantar a mis amigos lo he venido haciendo hace –justamente– veintitrés años. Empecé con los poetas de mi ciudad, grabamos un casete (de aquellos tiempos) que luego se convirtió en CD. Con el paso del tiempo, a medida que los fui conociendo, lo hice con varios tamaulipecos, incluso, a veces, sin que ellos lo supieran. Y ahora los aplausos –aves invisibles– vuelan sobre mi cabeza, rozan el rizado cabello y, a pesar de que puertas y ventanas, son casi herméticas, escapan por entre las rendijas, salen a la calle, se deshacen al viento.
3
Al día siguiente,
mientras desayuno, veo venir a Marisol. Olvido la comida. Me pongo de pie impulsado
por el resorte de la alegría y voy a su encuentro. Nos saludamos con abrazo
fuerte y apacible. Nos decimos dos o tres palabras, ninguna. Nos miramos con el
júbilo como sólo pueden verse los amigos. Más tarde, en la jornada de trabajo,
celebramos el Coloquio Verbigracia. Cada uno de nosotros hemos escrito un
Ensayo sobre un escritor tamaulipeco, de preferencia poeta, nacido antes del
año setenta, del siglo pasado, por supuesto, y leemos un resumen de dicho
trabajo. Se lee a cerca de Francisco de P. Arreola, Gastón Alejandro Martínez,
Juan José Amador, José Arrese, Jacobo Mina. Yo escribí sobre vida y obra de
Carlos R. Fantini, poeta por definición de la ciudad en donde vivo: El Mante.
Entre otras cosas, dicen esas letras, que tengo la impresión de que la ciudad
le debe a Don Carlos, no sólo el reconocimiento público de sociedad y
autoridades, sino la publicación completa de su obra literaria, que por cierto
está inspirada, en su mayoría, por el amor que le tiene a esta ciudad en la que
él nació y donde ha pasado su vida. Marisol Vera, de Ciudad Madero, y José
Olvera, de Nuevo Laredo, reseñan algo de mis letras. No sé qué actitud tomar.
Me cohíben sus comentarios. Encuentran en los textos, expresiones y metáforas
para mí desconocidas. Ven más allá de lo que vi en el momento de escribirlos.
Soy gratitud en silencio. Así es esto, divago. Sin embargo, la última palabra,
a cerca de mis letras, la tendrá el tiempo. Y para entonces ya no estaré aquí…
ya no estaré, quiero decir a José y a Marisol, pero no me animo.
Al mismo tiempo, los
escritores que vienen de otros estados del país, se van a desarrollar el plan
Interviniendo Horizontes. Van escuelas secundarias, con su palabra y su poesía,
Alejandro Ipatzi, Arminé Arjona, Lucía Mendoza, Mary Paz Mosqueda, Magdalena
Guerrero, Romina Cazón, Carmen Amato, Elí Isaí, Natividad Garza Leal, Gabriela
Chávez, Andrea García de León.
4
Ese día conozco a
Alejandro Ipatzi. Él viene de Tlaxcala. Y así, nomás porque estamos sentados
uno cerca del otro, me obsequia una y otras postales de Totolac, el lugar donde
reside: una es del templo edificado en los últimos años del siglo XVII; otra,
de un mural cuyo título es Pan de fiesta, que representa costumbres e historia
de San Juan Totolac; y otra más, que es obra del propio Alejandro, de título
Juguete olvidado, donde aparece una imagen que sugiere un títere deforme con
los hilos que lo mueven y que lleva cuatro versos escritos en la parte
inferior, a la izquierda, que a la letra dicen: Eras sólo una niña/ que se
olvidó un beso en mi boca/ y me pasé los años/ tratando de devolvérselo a tu
recuerdo. Al segundo día hicimos un trueque de libros, él me dio Sol y
quebranto, de José Pérez Márquez y yo le entregué mi Zarzo de los Pemoles.
Por la tarde escuchamos
la lectura Vecinos del mar, donde leen Martha Izaguirre, Diana Zamora, Sandra
Ruth Sosa, Leslie Dolejal. A mediodía, Martha, me había regalado su libro No
mires el reloj. Unos minutos antes de que subieran al escenario, crucé algunas
palabras con ella. Lee el prólogo, sugerí ¿Te gustó? Sí, es muy ingenioso. Ya
en uso del micrófono, lo hizo. Qué más pedir.
5
Más nochecita me acerqué con Arminé Arjona.
Quiero conversar contigo, dije, sin decir agua va. Yo igual, o algo así,
contestó. Arminé es ella, sólo es ella. Única. Anda siempre con la palabra
lúcida en los labios. Dice que es una diva-gada, demente abierta, una mujer
mara-biliosa. Alguien preguntó, dónde hay una fonda, y enseguida me pregunta
Arminé: ¿tú, ya tocaste fonda?
Por la noche, la gente
de Nuevo Laredo invita a su cuarto, se corre la voz, díganle a Acosta que lleve
la guitarra. Ahí escucho cantar a Elí Isaí. Trae entre manos algo que nombra
Nueva Canción del Norte. Él viene de Chihuahua. Canciones tradicionales del
norte, canciones propias con un sesgo norteño dos-mil-trecero, alternativas
unas, cáusticas otras, las más, ingeniosas. Aunque también, a solicitud de
nosotros, canta Esto no es una elegía, de Silvio, o Nube negra, de Sabina. Al
día siguiente, luego de la lectura que hacen Arturo Castillo Alva y Gloria
Gómez Guzmán, en Torratos Café Gourmet, Elí hará su recital. Sonará muy
bien.
En la noche de la
habitación neolaredense, cuando empecé a cantar Todo cambia, Arminé se me unió
y a los pocos versos dejé que ella se bebiera, sola, toda la canción. Cómo
explicarlo: para mí entraña una especie de felicidad secreta cuando acompaño
con la guitarra a alguien que canta una de las canciones de todos mis años con
la devoción como lo hacía mi compañera poeta. Y ahí supe que sí, que Arminé y
yo seríamos buenos amigos. Lo sé. Estas letras, dan fe de ello. Al día
siguiente me entero que, además de poeta lúcida, es dibujante. Me regala una de
sus ilustraciones, un gorila en tonos
ocres y cafés cuyo título es Lula. En la parte posterior viene una dedicatoria:
tocada por ti, por tu canto generoso, profundamente humano. Yo le regalo la
Antología de Colectivo3, esa narrativa que escribimos mis amigos mantenses y yo hace algunos años. Ay Arminé, esta es
una amistad que empieza. Ojalá.
6
El sábado por la mañana
iniciamos con Homenaje a Dolores Castro, con la presentación del libro Soy todo
lo que vuela, a cargo de Carmen Amato. Un libro con fotografía de Carmen y
textos de Dolores. Un ejemplar bello desde su concepción como libro-objeto,
además, desde luego, del trabajo fotográfico y literario. Me traje uno. Algo me
dice que lo disfrutaré.
Luego Celeste Alba
Iris, quien es la coordinadora general del Encuentro, presenta el portal
electrónico Las Isla de tus ojos, Mujeres de la poesía cubana en el siglo
nuevo, producto de su estancia artística reciente en la isla del Caribe. Es el
primer portal, el único hasta hoy, de literatura cubana escrita por mujeres.
Debo escribir, quiero escribir, que entre Celeste y yo hay una amistad de
veinte años. Con aproximaciones y alejamientos, pero nos hemos conservado. Y me
parece que eso no es poco decir. Ambos éramos jóvenes, ella más que yo desde
luego. La amistad, esa cadena hecha con eslabones de hierro; esa cadena hecha
con eslabones de nube. Pero ahí vamos. Y otra vez me inunda el título de esta
columna: del quizás al ojalá. Aunque, claro, prefiero el ojalá.
7
Mujeres de la poesía,
es la siguiente sesión. Ahí están Lorena Illoldi, la indomable Princesa
Quetzal, por esta vez un tanto lastimada; Erika Said, a quien por fin pude
entregarle mi Zarzo de Pemoles; Andrea García de León, con quien, luego de su
lectura, hice un trueque: me dio su libro El Viaje de la Efigie y yo le
entregué mi Décimas. Romina cazón, de quien me traje su libro Artefatuo,
ediciones El Humo. También ahí estuvo Arminé.
Disfrutamos luego de la
Exposición Fotográfica de Gabriela Chávez, presentada con apoyo de Romina, con
un estilo muy a lo radiofónico, bien coordinadas, sintonizando la misma
frecuencia no sólo literaria, sino emocional. Fotografías en blanco y negro de
varias ciudades del país, donde sombra y luz habitan como hidrógeno y oxígeno
en el agua. Bah, qué cosas escribo, pero eso me pareció. Y como a nadie falto, aquí
lo dejo.
Luego vino el Tarot
Poético, a cargo de Lucía Mendoza Cano. Yo la había abordado el día anterior
porque me despertaba curiosidad el título de su participación. No me adelantó
gran cosa. Supe que es de Chihuahua y que trae un libro, Larvario, de
narrativa, premio estatal, publicado en dos mil cinco. Se sentó Lucía y en la
mesita circular puso la baraja. Cada uno pasamos a escoger, al azar, nuestra
carta. Yo fui el segundo en hacerlo. Tomé el rey de bastos y ella leyó en voz
alta, por micrófono, mi destino, que venía inscrito en la parte posterior del
naipe: Se secará tu voz y serás invisible. La tierra seguirá girando sobre su
órbita precisa. En vano buscas ojo enloquecido: Vicente Huidobro. Permanecí
tres segundos, tres siglos, tres edades ciegas, frente a Lucía. Primero triste,
luego arrobado, después sonámbulo. Y así con pasos tambaleantes regresé a mi
silla. A la mañana siguiente hice un trueque con la lectora del tarot poético:
ella me dio su libro de cuentos Larvario, yo le entregué ese manojo de sueños
que lleva por título Espiral de luz.
Después llegó De Viva
Voz, poesía de José Olvera, Mary Paz Mosqueda, Neftalí Gómez, Roberto
Valenzuela, Karla Juárez, Anita Silva, conducido por Jacobo Mina.
8
Todos queríamos ir al
mar. Bueno, quizá no todos, pero uno usa esa expresión cuando el deseo lo
rebasa. Contábamos con poco menos de una hora, nada más. Y aun así, fuimos. La
mayoría anduvieron descalzos por la playa, sólo mojándose los pies; alguien,
Arminé entre otros, se animó y fue mar adentro. Sandra Ruth, Celeste y yo
caminamos por la escollera; nos sentamos en una de las piedras mientras
charlábamos; vimos pasar un barco enorme, lento, flotando en el oleaje rumbo al
muelle. Me pareció una visión. Cierto, esto sucede todos los días en este
lugar, pero yo nunca había visto tan de cerca un barco de ese tamaño pasar
apenas a unos metros de mis ojos. Quise pensar algo, hacer una analogía con el
transitar en la vida, por ejemplo, pero el asombro no lo permitió. Sandra Ruth
y Celeste seguían con la charla como si nada fuera de lo común sucediera. Y así
fue en efecto: nada extraordinario pareció suceder, porque en apenas dos
minutos ya el barco se había ido y sólo quedaba su gran estela sobre el agua.
Así pasa y se va la vida, como el barco, al fin pude imaginar; la estela son
los recuerdos, que luego también se borran.
9
En Torratos Café
Gourmet, celebramos la lectura de Gloria Gómez Guzmán y Arturo Castillo Alva,
dos de las voces más representativas en la literatura actual de Tamaulipas. Yo
estaba sentado con Olivia; en la mesa contigua se hallaba Marisol, a quien en
esos momentos le había entregado mi libro con esta dedicatoria: de uno, para
otra Pemol. Primero leyó Arturo, después Gloria. Nosotros, quiero decir, los
escuchas, nos emocionamos al tope y al final, un mar de aplausos –veníamos del
mar– llevó sus olas hasta el café. En la sesión de preguntas y respuestas,
alguien sugirió que Arturo leyera algo más. Y ahí fue cuando sucedió lo que no
debo contar. No lo escribas, siempre es lo mismo, dice mi autocrítica fiera.
Pido y no pido perdón, por hacerlo, pero a fin de cuentas así sucedió: cuando
Arturo empezó a leer su último poema: Señoras y señores/ estimado y finos
amigos que esta noche me han invitado a leer mis memorias/ esperando que les
hable de un hombre feliz/… entonces ya no pude más, ¡por qué carajos soy como
soy!, pensé como tantas otras veces, al momento en que ponía la frente sobre
mis brazos cruzados en la mesa, y quedaba mirando al piso, ¡por qué carajos!, y
empecé a llorar; a medida que Arturo seguía y seguía diciendo sus palabras, las
insubordinadas lágrimas caían como gotas locas de la cara al piso. Sentí la
mano de Olivia en la espalda; Marisol se percató, lo supe porque de pronto
estaba ahí y me pasaba el brazo por encima de los hombros. Ninguno dijimos
palabra una. Terminó de leer mi amigo. Ahora el aplauso fue unánime, o al menos
así me pareció. Vino a la mesa, algo comentó con Olivia y luego me vio los ojos
húmedos. Me acerqué, mudo, y le di un abrazo fuerte y largo. Si quieres, ve a
la casa y nos tomamos unas cervezas, dijo. Para salir, o para intentar salir,
del abismo, recordé las palabras de un amigo hace años: quien no llora padece
de miseria espiritual…
10
Ahora estoy aquí, en la
sala de casa de Arturo y Olivia, Hemos tomado algunas cervezas. Acuno la
guitarra en las piernas. Canto algunas canciones que mi padre cantaba cuando
fui niño y para mi sorpresa, entusiasman de manera especial a Castillo Alva.
Luego charlamos. Vuelvo a cantar. Divagamos. Olivia se retira a dormir
temprano. Nosotros seguimos. Mi amigo está contento, casi podría decir, feliz.
Le hablo de mi hermano Miguel Ángel, quien murió muy joven, de su sueño de un
país justo, de su filiación política, de la vez que le dijera uno de sus
detractores: tú, cabrón, siendo comunista, por tus actitudes para con los que
te rodean, estás más cerca de Dios que muchos de nosotros. Me hubiera gustado
conocer a tu hermano, dice Arturo. Luego él me cuenta de su padre: le gustaba
andar bien arreglado, era guapo; me habla de la calle donde él creció, Tula
esquina con Morena. Y viene a mi mente un pasaje que alguna vez leí en uno de
sus libros: Caminar luego las calles que aparecían diferentes bajo la luz de
los faroles encendiéndose despacio y los profundos ramajes de buganvilias que
saltaban las tapias y se hundían en la noche. Es apenas un pequeño fragmento y
ahora que lo escribo, busco el libro. Al abrirlo se deshoja, tiene muchas hojas
despegadas: corroboro el texto y pienso en lo deshojado de mis días, de
nuestros días Arturo, lo deshojado de los versos que alguna vez. ¡No te pongas
así Carletto!, grita con cierto dejo de alegría mi amigo. Ya son las tres y
media, casi la madrugada. Arturo y yo nunca hemos platicado de literatura,
jamás sesudas disertaciones, y sin embargo, él es el poeta de quien más he
aprendido –si es que algo he aprendido– a cerca de ese universo inextricable
que es el poema. Y pienso que estos renglones son un buen lugar para
celebrarlo.
11
lunes, 24 de junio de 2013
Quinto Encuentro de Escritores Los santos días de la Poesía 2013
Inauguración
En punto de las 18:00
horas del pasado jueves 20 de junio, asistí al Centro Cultural Bicentenario de Ciudad Madero.
Tamaulipas, que abrió sus puertas para recibir a el V Encuentro de escritores
(Los santos días de la Poesía 2013), poetas asistentes provenientes de
Chihuahua, Nuevo Laredo, Tlaxcala, Ciudad Juárez, D. F. Coahuila y Ciudad
Victoria, se dieron cita en esta sede, para llevar a cabo este evento.,
Con la bienvenida por parte de la poeta Marisa
Avilés y la presencia de autoridades del gobierno local se inauguraron las actividades
de este encuentro el cual finalizó el
domingo 23 de junio.
Así con el recital de apertura “Poetamaulipecos” a cargo
de Carlos Acosta, (poeta de Ciudad Mante quien musicaliza obras poéticas de autores como, Celeste Alba, Marisol Vera,
entre otros) se dio inicio a este encuentro.
Compartiendo algunas
de las anécdotas que dieron origen a la musicalización de las letras y al
amparo de su guitarra interpretó sus
composiciones en una velada lírica y emotiva.
Viernes 21 de junio,
en el Centro Cultural Bicentenario se llevó a cabo el Coloquio Verbigracia ,en
tanto como parte de las actividades del encuentro, se realizaron visitas simultáneas
a las Escuelas Secundarias: Melchor Ocampo, Valentín Gómez Farias,20 de
Noviembre y Natividad Garza Leal, con la participación de un grupo de poetas de
Coahuila, Querétaro. Tlaxcala, Ciudad Juárez, y D. F., se llevo a cabo el encuentro con
alumnos de los planteles.
Interviniendo
Horizontes
Llevar la poesía directamente
al salón de clases y acercar a los jóvenes a
la lectura y al interés por escribir.
Con la exposición de algunos
de sus poemas y fotografías los poetas interactuaron con los alumnos, quienes mostraron
un interés autentico, realizando preguntas acerca de la exposición, dando además su punto de vista
, algunos incluso compartiendo sus pensamientos escritos.
Hombres de la Poesía
Al filo de 15:30
horas en “Torratos café Gourmet” se llevó
a cabo el evento “Hombres en la poesía” con la participación de Alejandro
Ipatzi de Tlaxcala , Wulfrano Arturo Luna del D.F. y Jacobo Mina de Nuevo
Laredo. Con la presentación de los dos
últimos títulos publicados por ediciones “El perro”: “ixtab” de Ramón Javier Ayala y “noches Pálidas” de Abraham Rendón, Alejandro
Ipatzi nos platicó de la editorial a su cargo. Wulfrano Arturo Luna nos compartió brevemente el surgimiento y las actividades de
su colectivo, desde sus inicios en Xalapa hasta la publicación de la revista “Abiert@” y el libro “Memoria 1” del colectivo “Adictas a la poesía”,
Jacobo Mina compartió el trabajo de su colectivo “Cien años de soledad”, nos
platicó el inicio de su taller y la necesidad de crear su medio de publicación,
y de cómo esto los llevó a crear una revista llamada “La mina de palabras” la
cual llega al número 50, después de organizar dos encuentros de literatura deciden
publicar su libro, lo que no estuvo exento de muchas dificultades, contaron con
la ayuda parcial del municipio de Nuevo Laredo, es así como se imprime “Buscadores de Sueños” del cual nos compartió
algunos poemas.
Vecinos del
mar
Al filo de las 18:30 hrs. Tuve el privilegio de presenciar en el Centro de Excelencia de
La Isla de tus ojos, Mujeres de
La poeta y directora de este proyecto, Celeste Alba Iris, presentó el nuevo portal electrónico “La Isla de tus Ojos, Mujeres de la Poesía Cubana en el Siglo Nuevo”, un espacio donde coinciden distintas generaciones de mujeres poetas, testimonio de las voces femeninas vigentes dentro y fuera de la isla.
Difusión de las
letras escritas por mujeres en este punto del caribe, las diferentes provincias
insulares de la isla, con el fin de conformar una visión panorámica que
descentralice pero sobre todo que incluya y coloque a poetas en una misma
perspectiva de alcance.
Tarot poético
La Poeta Lucía Mendoza Cano, nos platicó como nace esta ingeniosa actividad llamada “Tarot Poético”, realizando una sesión que contó con la participación de los asistentes al encuentro.
Recital “
El recital a cargo de
Eli Isaí, Poeta y músico chihuahuense, hizo de la tarde del sábado, una
experiencia muy interesante, con su interpretación nos muestra un panorama del movimiento de
vanguardia de la canción norteña, con letras ingeniosas y muy inteligentes nos transportó a un momento muy especial en
este encuentro.
domingo, 16 de junio de 2013
INTERVENDRÁN
ARTURO CASTILLO ALVA
Tampico, Tamaulipas. (1946)
“Nací en Tampico, en julio de 1946, aunque no sea cierto; cuando recién terminaba una guerra y el mundo hedía con cuarenta millones de cadáveres, dijo mamá sonriendo. En diversos géneros he publicado nueve libros pero, a cambio, he sido obrero durante 27 años, lo que de alguna manera un poco lo justifica. Nunca tuve claro de qué estaba escribiendo pero, de haberlo sabido, no lo habría dicho con tal de no parecer obvio y pedante. Ahora me recuesto en la hamaca de la vejez –cae la tarde-, y espero. Es decir: continúo esperando.”Arturo Castillo Alva
Premio Nacional de Cuento Efrén Hernández
1996. Gobierno del Estado de Guanajuato, Universidad Iberoamericana.
Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde
1995. Universidad Autónoma de Zacatecas.
Premio Nacional Obra de Teatro 1992. Gobierno del
Estado de Baja California, INBA, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Premio Estatal de Dramaturgia 1988. Gobierno del
Estado de Tamaulipas, INBA, Programa Cultural de las Fronteras.
Premio Estatal de Poesía 1986. Gobierno del
Estado de Tamaulipas, INBA, Programa Cultural de las Fronteras.
Premio Nacional Efraín Huerta 1984 Categoría
de Cuento. Ayuntamiento de Tampico, Tam.
“Creador Emérito” por el Gobierno del
Estado de Tamaulipas en 2001.
Alguna de su obra personal es: En todos estos años (Poesía, 1984); Fragmentos
rescatados del más grande poema tampiqueño jamás escrito –y otros fragmentos-
(Poesía, 1986); Uno de elefantes, Aquí bailando, La fórmula secreta (Teatro,
1990); La fuerza divina (Teatro, 1994); Años sin viento (Poesía, 1996); Años
más años menos (Antología poética, 1998); Los días perdidos –y otras pérdidas-
(Ensayo y crónica, 2002); Días de amor –y otros olvidos- (Relato, 2004); Un día
de estos (Colaboraciones Periodísticas, 2006).
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sábado, 15 de junio de 2013
JACOBO MINA
México, D.F. (1967)
Reside actualmente en Nuevo Laredo
“Inconforme con todo, nada debe
permanecer estático, todo debe cambiar. Busca la palabra perfecta, aquella que
pueda decir todo y a la vez no diga nada Carga el peso de un par de premios
nacionales de poesía y otras tantas menciones honoríficas. No le gusta presumir
de lo que no tiene, se considera más escritor que mercadólogo, por eso de que
ciertos escritores neolaredenses que cuando reciben una mención honorífica la ponen
en su curriculum como concursos ganados o premios recibidos. Sus mejores poemas
son los que va a escribir. La mejor definición sería que es reaccionario,
provocador e irreverente, y más que nada un poeta en constante y perenne
construcción.” Jacobo Mina
Premio
nacional de literatura y artes gráficas “El Búho 2000”, Premio nacional de
poesía “Juegos Florales Toluca 2000”, mención honorífica extraordinaria “V
Premio internacional de poesía Pellicer- Frost”, mención honorífica “, Premio
nacional de poesía “Ignacio M. Altamirano 2004”, Premio estatal para
publicación de obra escrita “Tamaulipas 2010”.
Publicaciones: “Terminal Laredo” (2010), Gobierno de Tamaulipas, “Palabras desde adentro”
(2004), compilador, municipio de Nuevo Laredo. “Palabras desde adentro 2”
(2010), compilador, municipio de Nuevo Laredo. “Buscadores de sueños” (2013),
compilador, Editorial Circo Literario
Actualmente se desempeña como coordinador del
taller literario de Estación Palabra. Participante del Colectivo literario “100
años de soledad”
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viernes, 14 de junio de 2013
ERIKA SAID IZAGUIRRE
Ciudad Madero. (1985)
“Escribo compulsivamente porque soy una máquina de hablar, y como a veces no tengo con quién hablar, escribo lo que (no) me callo: cuentos -somos fragmentos de ficción-, poesía -el lenguaje coloquial está lleno de metáforas-, cartas -mis amigos viven lejos-, ensayos –mis debrayes puestos en papel-, insultos -me preocupa el sistema en que vivimos-. Como mujer, siento la obligación de reivindicar a las que tuvieron que callar en épocas pasadas, y de hacer honor a las que se atrevieron a hablar: por ellas soy un alma libre, una gritona, una guerrera.” Ericka Said Izaguirre
Estudió la Licenciatura en Letras Españolas en
Expuso poemas en la exhibición de plástica y poesía “Mírame Bien” en la UNAM-San Antonio. Su obra aparece en revistas y libros, tales como las antologías “Cuentos del Sótano” (México D.F., 2012), “Along the river II: Voices from the Rio Grande Valley” (McAllen, 2012), “El infierno es una caricia” (México D.F., 2011), “Grito de mujer: poesía rebelde” (México D.F. 2011), “México lindo y querido” (Monterrey, 2011) y “Aquella voz que germina: retrospectiva de la poesía tamaulipeca” (Tamaulipas, 2010).
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jueves, 13 de junio de 2013
ALEJANDRO IPATZI
Chiautempan, Tlaxcala. (1975)
“Tengo mi ombligo enterrado en el tlecuil de casa. Soy escritor, promotor cultural y artista
visual. Hago poesía y narrativa de la misma manera que disfruto el cine y la
música. Escribir es para mi un acto que debería
ser cotidiano pero que al ser reservado para momentos de epifanías, se eleva a
un estatus diferente. Soy pues, un hombre que en el arte, encuentra el sentido a la existencia.”
Primer lugar en el Concurso Estatal Beatriz Espejo 2007.
Tercer lugar nacional concurso de cuento de ciencia ficción.revista Conozca Más, 2004. Primer lugar de cuento RENAJI 2009.
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ARMINÉ ARJONA
Ciudad Juárez,
Chihuahua. (1958).
"Soy una
diva…gada, soy demente abierta,
Soy más
corriente que común, soy una mujer
Extra-ordinaria,
soy una mujer chupada a la
antigua, soy más
jocosa que cojosa, soy mara/
biliosa, soy
bella…ca." Arminé Arjona.
Es médico acupunturista, escribe poesía y
cuento.
Ha publicado en diversas revistas nacionales e internacionales.
Su
trabajo ha sido incluido en varias antologías, tanto de poesía como de narrativa.
El libro Delicuentos, de su autoría, ha sido elegido como libro de texto en diversas
preparatorias y universidades locales y foráneas, como la Universidad de
Alpine, Texas, y la Escuela de Antropología de la INAH en México, D.F.
CARMEN AMATO TEJEDA
Aguascalientes, Aguascalientes. (1952)
Doctora en Literatura Hispanoamericana en la
Universidad Estatal de Arizona (ASU). Coordinadora de múltiples eventos
literarios y culturales. Ha publicado 7 poemarios: Hoy somos el silencio (Ayuntamiento de Ciudad Juárez 1992), Ciudad que se restaura (Ediciones Azar, 1996), El silencio que se hiela en la blancura de las hojas (Ayuntamiento de Ciudad Juárez 1997), El silencio de lo que cae (Coautorìa; Col. Ala del tigre, UNAM), Gestación de la luz (Chihuahua Arde Editoras, 2006), Estación Tempe. (Libro electrónico, mayo 2008), Estación Tempe. (Izote Press, Los Ángeles, California, 2010), y un libro de fotografía con
poemas de Dolores Castro llamado Soy todo lo que vuela (Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2011) También aparece en diversas antologías nacionales. En 2010 fue distinguida con la presea Edmeé Álvarez
como Chihuahuense Destacada en el área de Literatura, otorgada por el Congreso
del Estado.
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